diferente calidad

No, no es lo que hay

Una anécdota que da cuenta de por qué estamos como estamos. O sea, cada vez peor a pesar de lo que se haga para estar mejor.

Últimamente debí hacerme cargo de las compras del hogar lo que me hizo visitar varios comercios y supermercados y entre ellos la verdulería.

Estando en ella me pongo a ver la mercadería expuesta y me doy cuenta que en realidad todas las frutas y verduras resultan ser de una muy baja calidad. Ya lo había notado en otras verdulerías y le hago el comentario a quién estaba a cargo del negocio.

Lo que pasa, Don, es que toda la mercadería buena se exporta” fue la clásica y remanida explicación que por supuesto es una de esas grandes falacias. Si no, pregunten a los productores del Valle o a los de Corrientes, Tucumán, Escobar, Berazategui, etc. etc. .Serían todos millonarios!

Me pregunto por que debemos consumir mercaderías, productos de “cuarta” a precios de primera, y a qué precios! Como sucedió que teníamos productos de buena calidad y ahora no? Producir manzanas, lechugas o papas de buena calidad es prácticamente igual que hacerlo de mala calidad.  Y esto resulta lo mismo en otros rubros. Sean camisas, electrodomésticos, calzados, autos, etc.

El verdulero de marras al verme que seguía enfrascado en mis pensamientos,  lacónicamente me dice: “…… es lo que hay, Don! ”  A lo que atino responder que no, no es lo que hay.  Es lo que dejamos de hacer. Creo que todavía no entendió lo que quise decirle.

Lo cierto es que dejamos de exigir calidad con lo cual directamente destruimos la competencia que hoy se reduce a quien tiene la mejor sonrisa y donde haya diez centavos de diferencia. Para que esforzarse si igual consumimos lo que tengan. Para que un productor,  fabricante o prestador de servicios se va a esforzar en ofrecer mejor calidad si a nosotros los consumidores nos da igual.

Esto se repite en todos los ámbitos. Dejamos de exigir calidad en los productos que adquirimos, en los servicios que contratamos, en los gobernantes que votamos, a los educadores que les confiamos nuestros hijos,  …. y sigue la lista.

Por qué dejamos de exigir calidad no lo sé. Será por los más de 60 años de inflación, constantes crisis económicas y sociales que devinieron en una pérdida de valores. Puede ser. No lo sé.

Lo que sí se, es que no es lo que hay, es lo que dejamos de hacer!

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